





Llegás por una pasarela de madera que serpentea entre la vegetación. Adentro, los 22 m² pensados para dos sorprenden: el interior curvo genera una sensación de amplitud y refugio que cuesta explicar hasta que entrás. Cama king, baño completo con ducha de alta presión, kitchenette equipada y losa radiante para que la temperatura acompañe en cualquier época del año.
Afuera está el ritual de la estadía: la tina japonesa de agua caliente bajo un cielo sin contaminación lumínica. Un buen cierre del día después de recorrer el Parque Nacional Los Alerces, la Ruta del Vino Chubutense o el Campo de Tulipanes en primavera.
El predio de 6000 m² mira a la cordillera y está a minutos del centro de Trevelin y del aeropuerto de Esquel.